Recientemente vi la película Posesión diabólica (The innocents, Jack Clayton, 1961) que es una adaptación de esta novela corta de Henry James. De las varias adaptaciones de Otra vuelta de tuerca, seguro la de Clayton es la mejor porque conserva de manera más fiel la atmósfera creada por James alrededor de la mansión victoriana donde transcurre la historia. Ambas, la novela corta y la película, no son definitivas para emitir un juicio por lo que verdadermente sucedió en la mansión, pero la de Clayton se decanta sutilmente más por la teoría de que todo fue alusinación de la Srita. Giddens y la de James por una mezcla de locura de ella y de horror sobrenatural. Clayton además hace menos sutiles las perversiones de Giddens en un terreno más mundano y al acecho de los chiquillos.
L I B R A J O S
Libros, librajos y literatura.
lunes 12 de abril de 2010
domingo 28 de marzo de 2010
El amante de Janis Joplin
La principal cualidad que encontré en "El amante de Janis Joplin", de Élmer Mendoza, es que se trata de una novela entretenida. Es uno de esos libros que se pueden y se dejan leer en un fin de semana de poca actividad, y que al final dejan la sensación de haber aprovechado el tiempo. Principalmente por la actualidad del tema del narcotráfico, a veces olvidaba que está ambientada en los años sesentas y comienzo de los setentas, cuando drogas, jipis, despertar sexual, guerrila, rock y otros tópicos empezaron a convertirse en tabús en la sociedad mexicana.
Al final de la obra quedan varios cabos sueltos, y como que en una novela tan ligera y entretenida, concebida para darle placer instantáneo al lector, no checa muy bien dejar estos cabitos volando. Me refiero a los personajes secundarios y las subramas que se fueron creando. Y es que por un momento parece que el final se apresura cuando la historia todavía daba para poder redondear la trama. Es cierto que la "parte reencarnable" exigía ese final del protagonista, pero hubiera estado mejor un final menos precipitado. Me dió la impresión de que de un día para otro Mendoza se cansó de la novela y le dió el final que le dió.
No es uno de mis librajos favoritos pero sí está para pasar unas horas bastante entretenidas.
domingo 21 de marzo de 2010
La biblia de neón
Ya que me disponía a leer La conjura de los necios decidí darle una leída al primer libro de John Kennedy Toole, La biblia de neón. Apenas tenía 16 años cuando escribió La biblia...,y se nota mucho en el idealismo, en el reclamo abierto a la sociedad en la que vivío Toole. Cuando uno es joven se fija en las cosas que Toole relata en su libro. Otro libro escrito por un joven, El mundo según Larry, tiene ese mismo sabor a novela juvenil, con reclamos abiertos sobre las cosas que todos vemos pero que solo los jóvenes se atreven a mencionar, a lo mejor porque los adultos ya están demasiado acostumbrados a vivir lo que les inconforma y ya lo sienten normal como para expresarlo. Toole no vió ninguna de sus dos novelas publicadas, se suicidó a los 31 años y su final nos deja ver su sentir por el mundo, algo que no parece tan alejado de lo que el protagonista de La biblia... vive en su pueblo natal.
Es un libro principalmente pecimista. David es un joven de 19 años que huye de su pueblo natal en tren, y en ese viaje, mientras se aleja de su pueblo, va recordando los primeros años de su vida en aquel lugar. Para darse cuenta del tipo de poblado que se trata baste decir que es un pueblo pobre, muy conservador y del sur de Estados Unidos: la discriminación, el racismo, la intolerancia y el abuso son cosas que diariamente vive David y su familia.
La desesperanza abunda en La biblia de neón. Toda la historia de David es un ir empeorando, en buena medida por causas ajenas a su familia y a él mismo. Son apestados en el pueblo, se van aislando y poco a poco David se va quedando solo: su padre se va a la guerra a Europa, allá muere y en ese momento su madre se desquicia mentalmente, tiempo después su tía Mae, su único apoyo en varios años, se va también buscando una oportunidad y el día que parte su madre muere mientras ellos están en la estación de camiones.
La calamidad rodea a David hasta el inesperado final. No se puede entender ese final abrupto sino como una transición del protagonista ¿A algo mejor? No lo creo. Quizás el inicio de una espiral de caída a un abismo mucho más negro y profundo, aunque él salga con alguna esperanza y su inocencia respecto a lo que le sucede se refleje en el relato. Su corazón solo en contadas ocasiones al final llega a albergar sentimientos negativos.
La verdad es que a pesar de que muchos lo consideran un libro menor, sobre todo comparándolo con la obra maestra del autor, a mi me gustó bastante y voy a tener que poner a La biblia de neón entre mis librajos favoritos.
La desesperanza abunda en La biblia de neón. Toda la historia de David es un ir empeorando, en buena medida por causas ajenas a su familia y a él mismo. Son apestados en el pueblo, se van aislando y poco a poco David se va quedando solo: su padre se va a la guerra a Europa, allá muere y en ese momento su madre se desquicia mentalmente, tiempo después su tía Mae, su único apoyo en varios años, se va también buscando una oportunidad y el día que parte su madre muere mientras ellos están en la estación de camiones.
La calamidad rodea a David hasta el inesperado final. No se puede entender ese final abrupto sino como una transición del protagonista ¿A algo mejor? No lo creo. Quizás el inicio de una espiral de caída a un abismo mucho más negro y profundo, aunque él salga con alguna esperanza y su inocencia respecto a lo que le sucede se refleje en el relato. Su corazón solo en contadas ocasiones al final llega a albergar sentimientos negativos.
La verdad es que a pesar de que muchos lo consideran un libro menor, sobre todo comparándolo con la obra maestra del autor, a mi me gustó bastante y voy a tener que poner a La biblia de neón entre mis librajos favoritos.
lunes 15 de marzo de 2010
La habitación cerrada
Pues con La habitación cerrada termino la Trilogía de Nueva York de Paul Auster, compuesta además de este libro por Ciudad de cristal y Fantasmas. El autor tiene una forma exquisita de utilizar a los detectives y escritores con ese existencialismo a flor de piel que los vuelve tan entrañables e interesantes. Casi puedo imaginarlos con sus ojos inmersos profundamente en todo lo que miran, hablando y reflexionando sobre su propia existencia, su sentido y su realidad. ¿Porqué no se puede encontrar uno con gente así? Es una novela redonda; personajes, estilo narrativo e historia están desarrollados con originalidad, intensidad e inteligencia. La historia es un manojo de guiños que extiende sus tentáculos hacia los otros dos libros (y visceversa), aunque no es imprecindible haberlos leído, pero que Auster coloca allí para recordarnos lo bello que es leer y dejarse llevar por las historias, que como en la vida real pueden rosarse y sugerirnos sutilmente que es una dicha poder conocer.
Solo hubiera querido leer los tres libros más pegaditos para poder apreciar mucho más las referencias contenidas en los tres libros, especialmente en La habitación cerrada. Sin duda un favorito
Solo hubiera querido leer los tres libros más pegaditos para poder apreciar mucho más las referencias contenidas en los tres libros, especialmente en La habitación cerrada. Sin duda un favorito
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