Libros, librajos y literatura.

lunes 15 de marzo de 2010

La habitación cerrada

Pues con La habitación cerrada termino la Trilogía de Nueva York de Paul Auster, compuesta además de este libro por Ciudad de cristal y Fantasmas. El autor tiene una forma exquisita de utilizar a los detectives y escritores con ese existencialismo a flor de piel que los vuelve tan entrañables e interesantes. Casi puedo imaginarlos con sus ojos inmersos profundamente en todo lo que miran, hablando y reflexionando sobre su propia existencia, su sentido y su realidad. ¿Porqué no se puede encontrar uno con gente así? Es una novela redonda; personajes, estilo narrativo e historia están desarrollados con originalidad, intensidad e inteligencia. La historia es un manojo de guiños que extiende sus tentáculos hacia los otros dos libros (y visceversa), aunque no es imprecindible haberlos leído, pero que Auster coloca allí para recordarnos lo bello que es leer y dejarse llevar por las historias, que como en la vida real pueden rosarse y sugerirnos sutilmente que es una dicha poder conocer.

Solo hubiera querido leer los tres libros más pegaditos para poder apreciar mucho más las referencias contenidas en los tres libros, especialmente en La habitación cerrada. Sin duda un favorito